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LOS VETERANOS LESIONADOS NECESITAN INFORMACIÓN Y RECURSOS: EL CENTRO DE RECURSOS PARA LA PARÁLISIS PUEDE AYUDAR / Línea telefónica gratuita de PRC para militares y veteranos de guerra: 1-866-962-8387


En el año 2003, el reservista de 20 años, Joseph Briseno Jr., o Jay como lo llama su familiar, fue convocado para prestar servicio activo en el extranjero. Fue asignado a una unidad de Asuntos civiles que entregaba alimentos y mercaderías a los ciudadanos iraquíes ayudando a reconstruir el país de las secuelas de la guerra.

Jay había estado en Irak menos de tres meses cuando su vida, y la de su familia, sufrió un vuelco fatídico. Mientras se encontraba en servicio en Baghdad, Jay fue herido en la nuca a quemarropa. La bala cortó la médula espinal, paralizándolo desde el mentón para abajo. También sufrió dos paros cardiacos que interrumpieron el suministro de oxígeno por varios minutos lo que le produjo ceguera y lesión cerebral.

Desde Baghdad, Jay fue trasladado a Kuwait y luego a Alemania. Al cabo de un día, sus padres y sus dos hermanas ya estaban a su lado en el hospital militar; Jay se encontraba en coma profundo. “Cuando lo vi,” recuerda Joseph, el padre de Jay, “estaba inconsciente, conectado por todos lados.”

Los médicos informaron a la familia que las posibilidades de vida de Jay eran escasas y que prepararan su funeral. “Como padre, tenía que mantenerme tan fuerte como pudiera,” señalaba Briseno padre, “Le dije a los médicos, ‘Quiero llevarme a Jay lo antes posible.”

La familia Briseno estaba en estado de shock. Joseph recuerda, “Estábamos locos, confundidos. Nos hacíamos muchas preguntas. No dejábamos de decir, ‘¿Por qué le pasó a él?’”

El primer día se transformó en 48 horas; las 48 horas en una semana, la semana se convirtió en un mes. Jay estaba vivo, incapaz de moverse, hablar o comer por sí mismo, dependiente del respirador mecánico y paralítico. Hasta el día de hoy, Jay Briseno es uno de los veteranos de guerra “más gravemente herido” del país.

De regreso en los Estados Unidos, Jay recibió tratamiento en el Centro Médico del Ejército Walter Reed y luego en el Centro Médico Hunter Holmes McGuire VA de Richmond, VA. Joseph notaba que su hijo estaba recibiendo una atención especial, pero sin embargo tenía muchos interrogantes, en particular sobre la atención que debía recibir después. Un amigo le dijo a Joseph que la Fundación Christopher y Dana Reeve y su Centro de Recursos para la Parálisis (PRC) podía servir de ayuda.

Joseph habla de su experiencia, “Me enteré dónde podía llevar a mi hijo, supe de nombres de hospitales, conocí un sitio Web para recorrer, y un número de teléfono al que puedo llamar en cualquier momento.”

Agrega, “Hay muchos combatientes heridos recientemente en Irak y Afganistán. La mayoría no sabe cómo moverse en el sistema … Sus familias necesitan mantenerse unidas. Tienen que seguir siendo fuertes como familia. Nuestra tecnología es mejor y hay muchos recursos cuando se trata de traumatismos de la médula espinal y lesiones cerebrales.”

Joseph siente que VA puede ofrecer servicios médicos excelentes, pero que no puede hacer todo el trabajo, especialmente en los casos de lesiones cerebrales traumáticas y de veteranos de guerra con lesiones complejas como las de su hijo.

“Nos convertimos en la voz, ojos y oídos de Jay. Continuamos gritando y luchando por él.” Y con respecto a los rechazos de todo tipo, ya sea de cobertura, servicios u opiniones, dice Joseph, “Cuando oímos que dicen ‘No, no, no’, nosotros decimos “Sí, sí, sí.”

Eva Briseno con su hijo Jay.
Eva Briseno con su hijo Jay.

Una lesión del tipo de Christopher Reeve

Los médicos no tenían manera de saber que Matthew Keil era un gran fanático de Superman y un admirador de toda la vida del actor Christopher Reeve cuando le dieron su primer diagnóstico. “Tiene una lesión del tipo de Christopher Reeve,” le dijeron a la familia.

Matt estaba patrullando en Ramadi, Irak en febrero de 2007 cuando fue herido por un francotirador. La bala alcanzó su espina dorsal, le perforó el pulmón izquierdo y una arteria. Los médicos le informaron a Matt y a su familia que nunca podría volver a moverse desde el cuello para abajo y que tenía que usar respirador por el resto de su vida.

“Mi primera reacción fue de shock,” recuerda la esposa de Matt, Tracy, “Ni siquiera podía entender… Después del impacto inicial, vino, ‘¿Qué significa?’”

Resuelta a aprender todo lo que pudiera sobre las lesiones de la médula espinal y su recuperación y sobre toda la ayuda que hubiera disponible, Tracy llamó al Centro de Recursos para la Parálisis (PRC). “Cuando supimos que Matt sufría de una lesión similar a la de Christopher Reeve, de inmediato pensé en llamar a la fundación. El PRC me envió toneladas de información. Me enviaron libros, toda clase de recursos. Todo era de gran ayuda.”

Tracy leyó sobre cómo Reeve enfrentó su lesión y avanzó en su recuperación acompañado por su esposa y su familia. “Nos habíamos casado seis semanas antes de que Matt resultara herido,” dice, “Para nosotros, formar una familia siempre fue parte de nuestros planes. Y aprender como iba a ser la vida cotidiana con traumatismos de la médula espinal realmente nos era de una gran ayuda.”

Para Tracy, el PRC fue mucho más que una fuente de información. “No conocía a nadie que supiera de lesiones de la médula espinal. Llamé al PRC y pude hablar con alguien. Eso me hizo sentir muy bien. Simplemente saber que podía sentarme y hablar con alguien, y saber que esa persona ya había tratado con familias como la nuestra me tranquilizó cuando más lo necesitaba.”

Matt y Tracy Keil
Matt y Tracy Keil

Herido el 4 de Julio

“Mi hijo, James Lathan Jr. fue herido en la Guerra de Irak el 4 de julio de 2004. Está paralítico desde el cuello para abajo. Tiene 29 años. Tengo muchas esperanzas de que pueda volver a caminar.” Así comienza la carta de una madre al PRC pidiendo ayuda e información.

James fue herido en la nuca por metralla de mortero. El veterano herido recuerda el momento. “Escuché el mortero por detrás mío. La explosión me tiró al suelo.”

Ahora James es un veterano retirado con una lesión de la médula espinal en el nivel C3, con asistencia respiratoria mecánica. Vive en su casa en Nebraska con su esposa y su hijo. James se benefició de todos los servicios ofrecidos por el VA pero no está satisfecho; cree que tiene posibilidades de mayor recuperación.

Provisto de la información que un especialista del PRC le envió a la familia, James fue inscripto en el Instituto Kennedy Krieger de Baltimore, MD para comenzar un programa especializado de ejercicios reconstituyentes, como por ejemplo, andar en bicicleta por medio de un sistema de estimulación eléctrica funcional (EEF).

Los médicos de Krieger trabajaron con James para mejorar el control de su cabeza y la movilidad de sus brazos y hombres. “Podía mover un poco el brazo. Como los grupos de músculos están conectados, creo que fue porque mi hombro se iba soltando,” dice James, “Lo disfruté mucho. Estoy tratando de encontrar la manera de volver y quedarme por un tiempo.”

Su mamá, Alisa Frieson, siente que a veces hay que salir del sistema para encontrar la ayuda adicional que uno necesita. “Solo que es tan caro. Para llegar al Instituto, tiene que ir en avión, con su esposa y la persona que lo cuida. Además están los gastos de hotel, de comidas. Se vuelve muy caro.” 

Después de que James regresó a su casa, Alisa y su esposo organizaron una colecta de fondos. La comunidad respondió a este llamado. “Una iglesia le entregó una furgoneta con un elevador. Alguien ofreció construirle una casa,” dice Alison, “Agradezco tanto la manera en que las personas mostraron su apoyo y reconocimiento.”

Mientras tanto, James se esfuerza en poner su mente en las cosas que puede hacer y no en las que no puede. “Creo que hacia donde va tu mente, tu cuerpo la sigue,” afirma. Un área de interés ha sido la banca de inversión. Le gustaría hacer algo de dinero.

“Puede ser que un día encuentren una cura y si para eso es necesario dinero, es de esperar que tenga lo suficiente para poder hacerlo. Y, también puede servir de ayuda para mi familia.”

James Lathan Jr. con su hijo James III.
James Lathan Jr. con su hijo James III.

 Hay ayuda, hay recursos

Los Brisenos, al igual que miles de familias, vieron a su hijo recorrer la red hospitalaria de VA, cada centro con ventajas y objetivos diferentes. Otras familias, a veces, pueden optar por la atención médica en clínicas y centros privados.

Los militares activos y los veteranos necesitan saber, dice Joseph Briseno, que “Hay ayuda, hay recursos.”

Joseph Canose, que preside el Centro de Recursos para la Parálisis señala, “Cuando se trata de parálisis, tenemos los conocimientos y la experiencia para responder cualquier pregunta que nos hagan.”

El PRC cuenta con un equipo de especialistas en información preparado para responder llamadas y correos electrónicos de personas afectadas por parálisis de cualquier lugar de nuestro país y del mundo. El centro también alberga la biblioteca más grande del mundo de material relacionado con la parálisis.

Dice Canose, “Acabamos de lanzar un programa de servicios de asistencia para los veteranos heridos y sus familias para que sepan que podemos ayudarles. Queremos que estos soldados lesionados sepan que hemos estado desde el principio diciéndole a las personas que diariamente enfrentan casos de parálisis, ya sea por lesiones cerebrales, traumatismo de médula, enfermedad o por otras causas, que no es necesario que atraviesen su situación solos. Y a las familias y grupos de apoyo de esas personas, les decimos que estamos aquí para servirles cuando necesitan respuestas, apoyo y esperanza.”

Hoy…

Los Keils viven plenamente en Colorado. De regreso a su casa, ahora Matt puede usar su brazo izquierdo y no necesita su respirador.  Él y Tracy disfrutan cuidando a las sobrinas de Matt y no abandonaron sus esperanzas de tener su propia familia algún día.

James vive en su casa con su familia en Nebraska.  Está tratando de encontrar cómo volver al Instituto Kennedy Krieger para continuar con su trabajo de recuperación. Sigue aprendiendo lo más que puede sobre actividades bancarias.

Jay vive en su casa con su familia en Virginia. Tiene una persona que lo cuida y sus padres y hermanas colaboran para atenderlo.  Aprendió a tragar y se comunica exitosamente con sus expresiones faciales.

Para obtener información sobre la parálisis, los veteranos lesionados y sus familias puede llamar a la línea telefónica gratuita de PRC para militares y veteranos de guerra: 1-866-962-8387.