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Hola. Me llamo Rozanna y soy madre soltera. Mi discapacidad se produjo por una lesión relacionada con el cinturón de seguridad en un accidente ocurrido en 1994. En el momento del accidente, tenía una hija de 20 meses y un bebé de 5 meses. Al salir del hospital, mi hijo todavía no caminaba. Por eso, el mayor desafío que enfrenté fue levantarlo del piso a mi regazo. Afortunadamente, siempre fui atlética. Me inclinaba, me sostenía de la silla, lo tomaba y lo mobilizaba hasta mi nivel. También inventé un método para sujetarlo usando los ganchos de mi silla de ruedas y una cuerda elástica. Mi hija era un poco mayor, pero era delgada. Básicamente, los colocaba en mi regazo y los ataba con la cuerda elástica, de modo que cuando íbamos a algún lugar, no se me escaparan. Una vez que me adapté a mi nueva vida, volví a los deportes y a la recreación. Comencé a practicar la caminata en mi silla de ruedas. Recorría los parques locales. También jugaba un poco al tenis, pero me resultó difíl. Después, encontré otras actividades en las que podían participar mis hijos, como el ciclismo y el patín, lo que significa que puedo seguirlos.
Después descubrimos el billar y los boliche. Disfruto jugando al billar porque es algo que resulta fácil cuando uno está a la altura de la mesa. En realidad, uno tiene una mejor perspectiva porque puede ver cosas. Puede ver tiros que la gente que está de pie no puede apreciar. |