Hola. Me llamo Julie y practico buceo. Uso una silla de ruedas todo el tiempo y practico buceo con tanque de oxígeno desde 1987. Siempre me encantó el agua, de modo que cuando conocí a la gente de la Asociación de Buzos Discapacitados (Handicapped Scuba Association, HSA) y me dijeron que con un entrenamiento adecuado podría practicar buceo con tanque de oxígeno, la idea me fascinó y me entusiasmó mucho. Hice un viaje a las islas Caimán para probar, y desde ese momento quedé enamoencantada con este deporte.
El buceo con tanque de oxígeno es una de mis actividades favoritas, Es divertido, es verdaderamente un buen ejercicio y me ha resultado sumamente terapéutico. Después de un día de buceo me siento muy relajada y siento que hice algo realmente bueno para mí. He hecho muchos amigos, porque hacemos algo que nos encanta, Incluso logré interesar a mi familia. Mi esposo tiene certificado de buzo y mis hijos quieren practicar el deporte cuando tengan edad suficiente. Con amigos o con familiares, uno sale del agua, se sienta en el bote y para de hablar acerca de todo lo que vio.

Estar debajo del agua es como estar en otro mundo. Uno flota y nada y se siente libre de explorar e ir a todos estos lugares. Se ven cosas fuera de lo común ven, como la vida natural y los peces. Antes sentía temor por lo que habría abajo, pero una vez que experimenté lo que realmente habia, supe que no tenía nada que temer, me resultó más fácil y lo disfruté más. El buceo es en gran medida, es un reto mental y si se superan los miedos, uno puede controlarse mentalmente debajo del agua. Luego sigue la parte física, si se necesita o no ayuda, porque siempre se puede conseguir alguien que brinde ayuda. La persona más limitada que vi bucear era un cuadripléjico de nivel muy alto y tenía dos buzos amigos que lo acompañaban.
Lo que hay que recordar es que es como cualquier cosa, puede ser. Puede ser difícil al principio, porque se necesita trabajar y practicar. Yo quería ser como una amiga que era libre y graciosa debajo del agua, así que seguí practicando y practicando y, con seguridad, llegué a bucear con libertad, controlando mi flotación y yendo donde quisiera debajo del agua. También he podido visitar muchos lugares arriba del agua. He buceado en todo el mundo, en Egipto, el Caribe y el Pacífico Sur. Aprendí muchas cosas acerca de distintas culturas, personas y océanos del mundo. También vi que muchos lugares son muy accesibles. Es possible que algunos no lo sean, pero se trabaja con eso y se planifica con anticipación. Hoy en día, sin embargo, muchos lugares se dan cuenta de cuántas personas discapacitadas practican buceo y salen de sus esquemas para adaptarse a todos.
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