Hola. Me llamo Amy y soy pasante de asistencia social en el Centro Nacional de Rehabilitación Rancho Los Amigos. Trabajo en la unidad de lesiones de médula espinal con pacientes que han sufrido recientemente lesiones en la médula y están aquí para rehabilitación. Mi función es brindarles terapia, orientación y validación de lo que están atravesando, la pena, la pérdida, la ira y todos los sentimientos que son normales y forman parte del proceso de ajuste.
No siempre comparto abiertamente mi experiencia de vida, salvo que me lo pidan, pero pienso que estar en una silla de ruedas y vivir una vida plena sirve de alguna manera como modelo. Inicialmente, los pacientes pueden no reconocer que la vida siquiera es posible después de la parálisis; incluso pueden hacer una negación de lo que va a suceder. Esto es, por supuesto, natural. Pero igualmente creo que mi presencia aquí les recuerda que las cosas mejorarán con el tiempo y que ellos también pueden tener una buena calidad de vida después de la rehabilitación. Básicamente, pueden crear cualquier clase de vida que elijan.

Vine al sur de California desde Michigan para jugar tenis en silla de ruedas. De modo que mi deporte es lo que me trajo aquí. Lo que intento compartir con los pacientes es que las actividades, las aficiones, los deportes, verdaderamente pueden ayudarlos a lidiar con su discapacidad. En mi caso, el tenis me mostró el mundo. Me brindó muchas cosas sorprendentes como: viajes, modelos de función y el sentido comunitario. También creo que me dio confianza, sentido de realización, y me facilitó el ajuste a estar en una silla.
Sé que el proceso de ajuste es distinto para cada uno de nosotros. Todos tenemos distintos pasados, distintos conjuntos de experiencias y llegamos a distintos lugares. La causa de mi parálisis es la espina bífida. Desde cuando puedo recordar, mi sentido de identidad ha estado integrado a mi discapacidad. Obviamente, el camino de mi vida es único. Pero creo que en algún punto todos estamos juntos y nos enfrentamos a los mismos problemas. Alguien que ha estado en una silla unos pocos años se enfrenta a la misma clase de cosas con las que me enfrento yo después de treinta años. Por eso les digo a las personas que, si se enfocan en lo que las hace felices y buscan los recursos necesarios, encontrarán su lugar y su comunidad en su ‘nueva’ vida. Lo que es más importante, estas cosas les permitirán llevar adelante vidas plenas, ricas y gratificantes. Depende completamente de cada persona.
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