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1. Espina bífida oculta: una apertura en una o más vértebras (huesos) de la columna sin daño evidente en la médula espinal. 2. Meningocele: las meninges, o cobertura protectora alrededor de la médula espinal, sale a través de la apertura en las vértebras en un saco llamado meningocele. La médula espinal sigue intacta; esto se puede reparar con poco o ningún daño a las vías nerviosas. 3. Mielomeningocele: es la forma más grave de espina bífida; una poción de la médula espinal misma sobresale a través de la espalda. En algunos casos, los sacos están cubiertos de piel; en otros, los tejidos y nervios están expuestos. Aproximadamente el 40 por ciento de los estadounidenses pueden tener espina bífida oculta, pero como sufren escasos o ningún síntoma, pocos de ellos se enteran de que la tienen. Los demás tipos de espina bífida, meningocele y mielomeningocele, se conocen colectivamente como espina bífida manifiesta, y se producen en aproximadamente uno de cada mil nacimientos. Un efecto común del mielomeningocele es la acumulación de fluidos en el cerebro (afección conocida como hidrocefalia). Un gran porcentaje de niños nacidos con mielomeningocele tienen hidrocefalia, que se controla mediante un procedimiento quirúrgico llamado shunting (desviacíon). Esto alivia la acumulación de fluidos en el cerebro y reduce el riesgo de daño cerebral, convulsiones o ceguera. Las hidrocefalia puede ocurrir sin espina bífida, pero las dos afecciones con frecuencia aparecen juntas. Ejemplos de condiciones secundarias asociadas con la espina bífida son alergia al látex, tendinitis, obesidad, agrietamiento de la piel, trastornos gastrointestinales, discapacidades de aprendizaje, obtención y retención de movilidad, depresión y problemas sociales y sexuales. En algunos casos, los niños con espina bífida que también tienen antecedentes de hidrocefalia sufren problemas de aprendizaje. Pueden tener dificultad para prestar atención, expresarse o comprender el lenguaje y para aprender matemáticas y lectura. La intervención temprana con niños que sufren problemas de aprendizaje puede ayudar considerablemente a prepararlos para la escolaridad. Aunque la espina bífida es relativamente común, hasta hace muy poco tiempo los niños nacidos con mielomeningocele fallecían poco después del nacimiento. Ahora que la cirugía para drenar el líquido espinal y proteger a los niños contra la hidrocefalia se puede realizar durante las primeras 48 horas de vida, los niños con mielomeningocele tienen mayores probabilidades de sobrevivir. Sin embargo, con bastante frecuencia, deben someterse a una serie de operaciones durante toda la infancia. La espina bífida habitualmente es un defecto de nacimiento aislado. A pesar de que los científicos creen que hay factores genéticos y ambientales que pueden conjugarse para causar éste y otros defectos del tubo neural, el 95 por ciento de los bebés con espina bífida nacen de padres sin antecedentes familiares del trastorno. Aunque la espina bífida parece desarrollarse en determinadas familias, no sigue un patrón de herencia específico. Las mujeres con ciertos problemas de salud crónicos, incluyendo diabetes y trastornos de convulsiones (tratados con determinados medicamentos anticonvulsivos), tienen mayor riesgo (aproximadamente 1/100) de tener un bebé con espina bífida. Los defectos de nacimiento se pueden producir en cualquier familia. Hay muchas cosas que pueden afectar a un embarazo, incluso los genes familiares, y muchas cosas con las cuales las mujeres pueden estar en contacto durante la gestación. Estudios recientes muestran que el ácido fólico es un factor que puede reducir el riesgo de tener un bebé con DTN. La administración de ácido fólico antes del embarazo y durante los primeros meses de gestación reduce el riesgo de espina bífida y de otros defectos del tubo neural.
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